Enrique Peña Nieto (2012-2018)


Enrique Peña Nieto nació el 20 de julio de 1966. Es licenciado en Derecho por la Universidad Panamericana y maestro en Administración por el ITESM. Comenzó su carrera en el servicio público desde joven y fue gobernador del Estado de México de 2005 a 2011. Durante su gestión como gobernador, se destacó por firmar compromisos públicos ante notario, impulsar la infraestructura, y sanear las finanzas del estado sin subir impuestos.

En 2012 fue electo presidente de México tras una intensa campaña marcada por la firma de compromisos nacionales. Su gobierno inició con altos niveles de aprobación y expectativas, especialmente por la firma del "Pacto por México" y una serie de reformas estructurales. No obstante, su imagen se deterioró rápidamente por escándalos de corrupción, represión y violencia.


Aspectos positivos de su gobierno

  • Reformas estructurales: Se implementaron 11 reformas en sectores clave como telecomunicaciones, energía, educación, trabajo, y finanzas. Aunque impopulares, se consideraron necesarias para enfrentar retos globales.
  • Reforma en telecomunicaciones: Eliminó los cobros por llamadas de larga distancia y redujo los precios en servicios móviles e internet, beneficiando a millones de mexicanos.
  • Reforma energética: Permitió la inversión privada en un sector estatal desde hacía 75 años, lo que se esperaba que aumentara la competitividad y la producción.
  • Reforma educativa: Propuso elevar la calidad de la educación mediante evaluaciones docentes y la implementación de un nuevo modelo educativo que incluía el inglés en escuelas.
  • Impulso al turismo: México se convirtió en la octava potencia turística mundial gracias a estrategias de promoción y mejora en infraestructura.
  • Tratados internacionales: Se ratificaron acuerdos como el Tratado sobre Comercio de Armas y el de Prohibición de Armas Nucleares, reforzando el compromiso internacional de México.

Aspectos negativos de su gobierno

  • Baja aprobación ciudadana: Fue el presidente peor evaluado en las últimas décadas, según encuestas nacionales.
  • Escándalos de corrupción: El caso de la "Casa Blanca", el plagio de su tesis, y la protección de gobernadores priistas involucrados en delitos graves dañaron su imagen y la de su partido.
  • Desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa: Este caso marcó a su administración por la impunidad, encubrimientos, y falta de justicia, generando indignación nacional e internacional.
  • Militarización de la seguridad: A pesar de prometer lo contrario, su gobierno dependió del ejército para tareas de seguridad pública, lo que derivó en violaciones a derechos humanos.
  • Violencia e inseguridad: En 2017 se registró el mayor número de homicidios en la historia moderna del país. La estrategia de seguridad fue considerada un fracaso.
  • Debilidad institucional: La disolución de órganos, recortes presupuestales, y falta de seguimiento a la reforma judicial debilitaron el sistema de justicia y seguridad.

Acciones de su gobierno que contribuyeron a problemas actuales

  • Militarización formalizada: La Ley de Seguridad Interior de 2017 (posteriormente declarada inconstitucional) legalizó la presencia militar en tareas civiles, creando un precedente para gobiernos posteriores.
  • Corrupción sistémica no sancionada: La impunidad frente a casos como Ayotzinapa, Tlatlaya y otros crímenes graves institucionalizó la desconfianza en el Estado.
  • Debilitamiento institucional: Reformas sin base sólida ni respaldo social, como la educativa, fracasaron al no generar consensos, afectando la credibilidad en la autoridad educativa.
  • Reducción de recursos en seguridad: Recortes presupuestales afectaron organismos clave como Plataforma México, debilitando la capacidad del Estado para combatir el crimen organizado.
  • Crisis petrolera mal gestionada: La caída del precio del petróleo y la dependencia fiscal del Estado mexicano de este recurso agravaron la crisis económica y dejaron zonas productoras desatendidas.

Relación con movimientos sociales y participación ciudadana

Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, la relación con los movimientos sociales y la participación ciudadana fue tensa y deteriorada. Aunque al inicio del sexenio se intentó dar una imagen de apertura mediante el Pacto por México y ciertos compromisos con la sociedad civil, con el paso del tiempo se evidenció una falta de diálogo real con actores sociales. Casos como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa provocaron indignación nacional e internacional, pero el gobierno respondió con opacidad, encubrimientos y escasa voluntad política para atender las demandas de justicia, lo que debilitó la confianza en las instituciones. Además, reformas como la educativa fueron implementadas sin procesos participativos amplios, lo que generó protestas de sindicatos y organizaciones sociales que fueron enfrentadas con imposición y en algunos casos, con represión. La falta de canales eficaces para la interlocución y la escasa inclusión de la ciudadanía en la toma de decisiones contribuyeron al desgaste social y al alejamiento del gobierno respecto a la sociedad.

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